Mundo ficciónIniciar sesiónEl despertador lleva rato sonando y lo escucho lejano; mis ojos están pesados, apenas puedo parpadear, con mucho esfuerzo los abro, para darme cuenta que es la alarma de las mañana — ¡Rayos! Dormí más de doce horas — exclamo sorprendida.
Por apresurarme a pararme de la cama, me enredo con la cobija y caigo sentada en el suelo — ¡El coño e’ su madre! — exclamo en automático, por el tremendo golpe que me







