ALICE :
El aire de los Alpes no es como el de Boston. Aquí, el oxígeno es tan puro que quema los pulmones, un frío gélido que te corta la cara como si intentara recordarte que estás vivo, aunque tú solo quieras lo contrario.
Llegamos a la Clínica de Reposo Mont-Blanc bajo un cielo de plomo. Samuel no me soltó la mano en todo el trayecto desde el aeropuerto. Su rostro, surcado por la preocupación y el cansancio, era lo único que me anclaba a una realidad que se deshacía entre mis dedos como aren