CAPÍTULO 10
BABI
La bruja Mabí salvo mi vida por segunda ocasión aquella noche, de no haber llegado a tiempo a la mansión de Kay Silvert el embrujo de aquel hombre lobo me hubiera hecho cometer una locura, no había tenido control de mi cuerpo mientras el acariciaba mi piel, no podía negar que era guapo y que su presencia me consumía de una forma inexplicable, pero no deseaba acostarme con un hombre que apenas conocía y mucho menos sabiendo que es un ser mítico que ni siquiera sabía que existía