Camila
Voy corriendo para llegar a casa, abro la puerta y de inmediato localizo a mi amiga acostada en el sofá.
Abriendo muchos los ojos y levantando las manos para lucir inocente me grita que se ha tomado la medicina, se duchó y almorzó lo que dejé en la mañana.
Pero eso no es lo que me preocupa.
— ¿Leíste lo de tu jefe en redes? —le pregunto preocupada —. Lo vi de camino para acá pero no presté atención hasta que unas señoras en el bus lo estaban comentando.
— Sobre eso…
— ¡Sí! Sobre eso