— Hermano.
Me doy la vuelta.
— Hermano.
Abro mis ojos. Los entrecierro un poco para acostumbrarme a la luz que ingresa. Tan brillante y dolorosa a la vez.
— Hermano, ya es casi la hora de irnos — repite mi hermano menor, mientras me ayuda a incorporarme.
Lleva puesto su traje marrón favorito, menos mal. Es el que tiene que usar, me hizo caso.
— ¿Irás sin la corbata? — le pregunto.
Me asiente en respuesta.
— El que tiene que lucirse eres tú, si me pongo corbata lamento decirte que tu prome