88. Amara
Al llegar a casa, Sergey parece aliviado, lo que considero chistoso, por lo general era él quien cosneguía mantener a Ivan bajo control, pero defintivamente le estaba costando lo suyo, aunque a su favor, tenía el ehcho de que estaba defintivamente en desventaja.
- Mama - llamó Ivan al verme, por lo qu evoy directo a hacia él, cargandolo y besando sus mejillas, haciendolo reír
- Yo también quiero un par de esos - se quejó Sergey, poniendo los ojos en blanco me acerco a él y lo beso, no mentiré,