87. Sergey
Tener a Ivan de regreso en casa, con sus dos brazos en perfecto estado es felicidad solo la primera media hora, aunque su brazo herido estaba un poco mas delgado que el otro, estaba en perfectas condiciones y definitivamente lo disfrutaba, en solo media hora de haber llegado nuevamente a casa había conseguido tirar un florero de la sala y había estado a punto de tragarse un tornillo, que por cierto, sigo sin conseguir descifrar de donde demonios lo había sacado.
La niñera que normalmente contra