151. Sergey
Llegamos al hotel cerca del medio día, y debo admitir, que tengo la esperanza de que sea tan relajante como parecía, si bien no me siento completamente feliz de qeu mis hijos estuvieran lejos y que porbablemente Ivan esttá llorando y pataleando porque noe stmaos con él, soy consciente de que Amara y yo necesitabamos un tiempo apra los dos, realmente para los dos, sin intervenciones del resto de la familia, lo que hasta el momento parecía ser bastante más complicado de conseguir de lo que uno p