133. Amara
Ver a mi hijo en esta situación me rompe el alma, sé que Sergey también detesta estos momentos, pero mis manos temblorosas no son suficientes para retener a Iván, a demás, el pequeño tiene más fuerza de lo que uno podría pensar.
Luego de que le hacen la punción lumbar nos separan de él, y el médico tratante nos have esperar en una sala, por lo que mis manos tiemblan aún más ante la idea de que nos darán malas noticias, Sergey intenta tranquilizarme, pero es uno de esos momentos donde ambos enco