128. Sergey
Cuando despierto, tengo una especie de sensación de Deja vu, me giro en la cama y tal como aquella primera vez que dormí con Amara, ella está a mi lado, con la boca ligeramente abierta, el cabello rubio enredado en su cuello, sus pechos expuestos y su mano sobre mi abdomen.
Luego de haberla follado contra el piano (que porbablemente debería limpiar una vez que tenga el tiempo) no habíamos dicho demasiado, simplemente habíamos seguido el camino hasta la habitaicón, donde le había hecho el amor a