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Cuando Will volvió a la habitación casi cuatro horas más tarde yo seguía despierto, pero fingía dormir. Estaba cubierto hasta el cuello con las sábanas, de cara a la pared y sin poder pegar un ojo cuando oí la puerta abriéndose, y lentos pasos discretos tratando de pasar desapercibidos.

Bien, se preocupaba por no despertarme. Esa era una buena señal… ¿no?

Oí el crujido de su cama, el desorden en

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