—Supongo... que no— Me encojo un poco de hombros al no saber qué contestarle.
—Es normal Donna, no podemos ofrecer nuestra ayuda sin recibir nada a cambio, pero eso no significa que siempre es así, primero tenemos que asegurarnos de que son gente de fiar, gente a la que podamos acudir si algo malo surge.
—¿Verdaderos aliados?
—Así es, con la oscuridad acechando en cada esquina, no puedes fiarte de cualquiera, en especial porque los primeros síntomas de corrupción son imperceptibles a simple vis