Llegamos a un lugar abierto, justo donde quería que llegará, se detiene en seco y se reincorpora, se gira hacia mí, dedicándome esa sonrisa sínica que tanto lo caracteriza, me recuerda mucho a Rowan. Pensar que es él y que por fin lo voy a matar, me anima más a retorcerle el cuello con mis propias manos. Ambos nos miramos a los ojos, ahora solo estamos él y yo.... sin que su gente intervenga.
—Hijo de puta— Suelta con un fuerte gruñido, curvando los labios enseñándome los colmillos. —Planeaste