—No lo sé, pero si se queda aquí— Se queda callado por un momento. —No creo que quieras verla morir mientras su cuerpo es corrompido,
—No pienso abandonar a mi esposa, quizás.... quizás en el templo principal de Gaia puedan ayudarnos, ellos deben saber algo.
—Pero de no ser ese el caso— Tomo el rostro de Reese entre mis manos, mis dedos juegan un poco con los pequeños nudos que se le forman. —Reese... sino...
—¡No lo digas! — Exclama enseguida. —No lo digas.... no.... — Su tono de voz es bajo,