—Donny— Susurran cerca de mi oído, haciendo que me dé un poco de cosquillas.
Acarician mi cabello con suavidad, este gesto hace que abra los ojos y me topo con los ojos dorados de Reese, que me miran con ternura, al darme cuenta de que no estoy durmiendo, enseguida me tiro a los brazos de mi esposo y hundo mi rostro en su pecho, volviendo a soltarme en llanto. Le repito varias veces que lamento mucho haber sido una egoísta y una necia, él me dice que también lamenta haberme gritado de esa forma