—¿Cómo te encuentras? ¿Sigues cansada?
Se gira hacia mí y me toma entre sus brazos, con una de sus manos acaricia mi cabeza, pasando sus dedos entre mi cabello, de momentos se le atoran por los nudos que tengo. Después de mi pelea, me di un buen baño, pero no me desenredé mi melena, para eso tendría que haber traído mi enorme colección de peines y cepillos. Odio mi cabello rizado.
—Todavía me siento bastante cansada, pero sé que tengo que tengo que levantarme de la cama, no puedo quedarme todo