Aún así, la información que Maray le dio a ese Alfa, fue totalmente creíble, hasta para Rezef, alguien desconfiado. De modo, que pasó por alto ese día que Maray pasó en cama con fiebre alta.
—Así que… Es eso… —susurró él, sin poder quitarle la mirada de encima, a esa belleza de hembra vestida de rojo sangre.
Ese Alfa tragó saliva, notando que hasta su lobo se sentía atraído por esa Reina de Cielo Esmeralda.
Maray llevó su dedo que aún sangraba hasta su boca, chupándolo sensualmente dela