Capítulo 53: Solo déjate llevar.
Sus carnosos labios rojizos entregándose a una danza de placer, mientras ferozmente se enredaban con los de ese macho, que por supuesto no desperdició en lo absoluto la oportunidad y profundizó el besó; uno que permitía el roce de sus lenguas, la calidez, la humedad… Rezef se distanció de los labios de su Luna.
—Tú… ¿Nunca has besado? —le preguntó él descaradamente, por los torpes y descuidados movimientos feroces de esa hembra.
¡Maray se sintió avergonzada!
¡¿Cómo carajos él hacías es