147. Miradas que matan
Josephine suspiró con profundidad, colocando de forma instintiva una mano protectora sobre su vientre prominente, era grande, solo esperaba que fuera un niño o una niña nada más, no quería imaginarse si tenía otros mellizos o gemelos, serían entonces cuatro hijos.
—Es difícil de verdad no notarlo, sobre todo en estas últimas fechas —admitió con honestidad—. En especial la loba Marta y su pequeño pero vocal grupo de seguidoras. A veces siento con total claridad que, si las miradas pudieran matar