Mia:
Estaba a punto de acostarme para pasar la noche cuando mi teléfono vibró con fuerza con una videollamada de Lukas.
¡Por fin!
Al menos tuvo la decencia de llamarme.
Corrí al espejo y me retoqué el rostro. Arreglé mi cabello, asegurándome de que estuviera en su lugar.
Me aclaré la garganta y contesté la llamada.
—Hola… —el resto de mis palabras se quedaron atrapadas en mi garganta ante la imagen frente a mí.
—Diosa… ahhh… fóllame más fuerte, Lukas —gimió ella ruidosamente.
Mis manos temblaro