CAPÍTULO 100: UNA NUEVA AMENAZA
Nikolai
El sol matutino se cuela por las ventanas de la habitación, su cálida luz baña el rostro de Gaia, que está dormida a mi lado. Le miro, sintiendo una paz que creí haber perdido para siempre. Estamos juntos de nuevo, y por primera vez en mucho tiempo, todo parece estar en su lugar. Extiendo una mano y acaricio suavemente su cabello, despertándola con delicadeza.
—Buenos días, mi amor —le susurro.
Gaia abre los ojos y una sonrisa se dibuja en sus labios. Sus