CAPÍTULO 24: YA CUMPLÍ, AHORA ES TU TURNO
Nikolai
Si alguno de mis lobos, mi madre o mi padre se enterasen de que cedí a la exigencia de una simple Omega, una pequeña lubina que hasta hace poco era menos que mi concubina; me cuestionarían seriamente la capacidad de ser un verdadero Alfa fuerte y dominante.
Jamás en la historia de los lobos un Alfa ha accedido a obedecer una orden de una Omega, mucho menos alguien como Gaia, que ni siquiera era consciente de quién es en realidad.
Pero, la verdad