Capítulo 294. Sangrado emocional.
Elías nunca consideró que las lágrimas tuvieran un sabor salado por otra razón además de la biológica.
Para él eran eso; una reacción química del cuerpo. Una respuesta inútil del organismo frente al dolor, el miedo o la impotencia.
Nunca les atribuyó profundidad emocional, porque toda su vida se encargó de aplastar cualquier cosa que oliera a debilidad.
Por eso le desagradó sentir el sabor metálico y salado deslizarse hasta su boca mientras permanecía sentado en aquel rincón de la habitación.