Capítulo 173. Una mente sin barreras.
Zadye no tuvo más remedio que arrastrar la silla, sin quitarle los ojos de encima a la mujer, muy diferente a como la recordaba. La antigua Salomé no tocaría nunca un arma, se desesperaba cuando no le respondían como quería. Pero esta no parecía ni un asomo de aquella.
—Tedd me contactó porque éramos buenos amigos— comenzó. Salomé soltó una mueca irónica. —Dijo que debía ayudarlo.
Su mano temblorosa se deslizó en el borde de la mesa. No podía estar de otro modo cuando la vio guardando el arma