Mundo ficciónIniciar sesión— Alex. Por Dios Alex, reacciona — Las fuertes manos de Leo lo sacudieron con fuerza. Abrió los ojos asustado, desorientado. ¿En dónde estaba? Reconoció sus cosas y suspiró aliviado. Estaba en casa. Miró a su amigo que lucía más pálido de lo que ya era por naturaleza y se aferró a él como si la vida se le fuera en ello. Leo no dudó en devolverle el gesto, apret&aacut







