—¿Cómo se siente? —preguntó mientras frotaba esa cosa suave y plumosa contra mi pezón erecto.
Gemí en respuesta. Me estaba torturando de la peor manera y ni siquiera podía ver esa mirada arrogante que seguro tenía en la cara, y eso me estaba volviendo loca. ¿Cómo demonios pasé de ser una simple criada a esto?
—Sabes… realmente quiero torturarte por haber sido fría conmigo antes —su voz era baja y peligrosa—. Tú no tienes ese derecho.
¿Que yo no tengo el derecho? Fue él quien me ignoró después d