EZRA ANGHEL
Aláh, es tan hermosa.
Hasta estando molesta se nota tan perfecta que no hace más que recordarme lo afortunado que puedo llegar a ser por tenerla como mi mujer.
-En verdad eres preciosa- le digo con sinceridad, y puedo notar como sus mejillas se tiñen dándome a saber que no esperaba que dijera eso.
-No estoy bromeando, Ezra- me recuerda mientras aleja su rostro de mi mano.
-No hagas eso- le recrimino con la voz mas gruesa - no te alejes de mi.
Mis palabras parecen causar algo en ella