10.
10. Sorpresa a la vista.
Para la madrugada del sábado, recibí la llamada que tanto había estado esperando. Estaba durmiendo con mi pijama violeta. Sonó mi celular y vi que era Aaron. Me sentí tan emocionada que cogí el celular tan rápido que se me cayó de las manos. Se le partió la pantalla y no volvió a encenderse.
Entonces, exactamente a las cuatro de la mañana, salí a verlo tal cual como estaba porque si me ponía a vestirme perdía tiempo y podría irse de nuevo. Bajé al garaje y saqué mi bicic