El estar caminando de una esquina a la otra de aquel pasillo y estar sumida en mis pensamientos, hace que ignore a la persona con quien he chocado.
—Lo siento.
Me disculpo de inmediato, puesto a que había sido yo quien estaba despistada y no sé fijó por dónde caminaba.
—Fíjate por dónde caminas.
Miro a la persona con la que he chocado y me enfurece su tono de voz.
—Me he disculpado.
—No es lo que me interesa, fíjate por dónde caminas.
Estaba a punto de responderle, pero el hombre que estaba con