Unos días después de haber firmado, dieron de alta a mi pequeña. Regresamos a casa y por fin pude sentirme tranquila. Estuve asistiendo a las clases como si nada, pero una vez que salía de ellas regresaba con mi hija para cuidarla.
El día en que fui a renunciar a mis trabajos, me hicieron una fiesta de despedida y fue algo muy emotivo para mí. Extrañaría trabajar con ellos. Muchos fueron amables conmigo y eso nunca lo olvidaré.
Mi abuela no ha dejado de preguntarme por qué he renunciado, aún no