Ya era sábado, me levanté más temprano para arreglar a Mía y dejarla en casa de mi abuela. Al volver desayuno con Jason para después verlo irse a su estudio. Yo me entretengo avanzando algunas cosas del trabajo que teníamos que hacer mientras Layla aparecía.
Faltaba diez minutos para las diez de la mañana cuando ella llegó. Había pedido que la dejarán entrar y la guiarán hasta mi estudio improvisado.
—Hola, Zoe.
—Hola, Layla. Buenos días, siento hacerte venir.
—No te preocupes, todo sea una bue