Era un nuevo día y yo no había dormido absolutamente nada. No pude dejar de pensar por qué él era así.
¿Qué le ha pasado en su vida para que sea así?
Era realmente difícil entenderlo, realmente no lo entendía en absoluto.
Pude continuar asistiendo a clases, pero ahora tenía un chófer que me llevaba y me recogía para llevarme directamente a su mansión, pues yo no lo consideraba como algo mío. Todo lo veía como algo ajeno. Era como estar en una cárcel invisible.
—Zoe, ¿En qué mundo estás?
—¿Eh?
—