Brinco tras su grito y corro al baño antes de que él haga algo. Me quito la ropa y me meto a la ducha. No entendía por qué era así, de verdad no lo entendía, pero era mejor obedecer antes de que me hiciera daño.
Cuando terminé de bañarme me envolví en la toalla, pero antes de que tomará la ropa para vestirme, él entra en el baño asustándome.
—¿Qué haces?
—Dame esa ropa.
—Es la única que tengo.
—No me hagas repetir las cosas.
Él estaba demasiado enojado. No tuve más opción que agacharme, entrega