(JHAZLYM ESCOBAR)
—No, vamos a salir todos.
Jhazlym renegó en silencio, apretando los puños antes de caminar de vuelta a su dirección, tropezando con el colchón inflable en la que su prima pequeña estaba durmiendo. Maldijo en silencio, alzó el edredón delgado para poder doblarlo, luego la sábana y las almohadas, llevando todo a la sala para poder guardar el colchón debajo de la cama y poder tender su cama esta vez. Prefiere moverse primero antes que su madre la esté gritando y molestando.
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