(JHAZLYM ESCOBAR)
La castaña comenzó a mover el lapicero de un lado hacía otro, sin importarle que tanto le estaba molestando el costado de la diestra y una lágrima que cae por su mejilla, lágrima que limpia con su mano libre antes de moverse para rodar en la cama y mirar hacia arriba, el techo que tiene algunas estrellas que brillan en la oscuridad.
En su habitación de niña tenía estas estrellas, pero en la actualidad estaba lejos de tenerla porque el día de la mudanza no pudieron encontrar l