Lucía cogió la bolsa de papel y ambos se dirigieron a la Universidad Borealis.
Mientras paseaban y charlaban, Lucía descubrió que Jorge era realmente erudito. Sin importar el tema que ella mencionara, él siempre podía seguir la conversación. Su tono era pausado, su actitud amable y elegante, lo que hacía que la interacción fuera bastante agradable. Después de pasear un rato, al pasar junto a un muro de piedra, Lucía giró la cabeza casualmente y vio una figura familiar.
Daniel acababa de terminar