De pronto, Elena cayó en cuenta de que Lucía también vivía en este edificio, ¡pero nunca imaginó que fuera vecina puerta con puerta de Daniel! Con razón no había rastros femeninos en el apartamento de su hijo...
Viviendo tan cerca, podían prácticamente convivir cuando quisieran; bastaba con abrir la puerta y dar dos pasos para tener una cita en casa de ella. ¿Qué pistas podría encontrar en estas circunstancias?
Pensando en esto, Elena examinó a Lucía de arriba abajo, de pies a cabeza. Si bien El