Regina, con estas palabras, logró atraer la atención de todos.
—¡¿Qué estás haciendo?! —Lucas, intuyendo sus malas intenciones, intentó detenerla.
Regina se soltó, ignorándolo y mirando fijamente a Lucía: —¿Por qué no respondes? ¡¿No puedes contestar?!
—Entonces, ¿puedo asumir que este laboratorio no tiene los permisos adecuados y es una construcción ilegal?
Lucía sonrió. Talia y Carlos también sonrieron.
—¡¿De-de qué se ríen?! —Regina sintió una inexplicable inquietud.
Talia: —Menos mal que Luc