—Jaja... no diría que son consejos, pero sí tengo algo de experiencia —comentó entre risas.
—Me interesa escucharla.
Leandro se sentó en la silla junto a él y comenzó con tono pausado: —Como dice el viejo refrán, mientras la bandera roja no caiga en casa, las banderas de colores pueden ondear fuera. Hay que tener una mujer en casa que maneje los asuntos cotidianos, cuide a los padres y eduque a los hijos; y cuando hay que socializar, llevas a esas jóvenes de fuera, que pueden beber por ti y entr