Al pasar por la tienda, Carolina se detuvo repentinamente diciendo que quería algo dulce. Lucía miró alrededor notando que era un local antiguo con decoración pasada de moda, sin carteles promocionales, donde solo al fondo se podían distinguir los nombres de los pasteles en el menú.
—¡Sí tienen dulces! —Lucía se preguntaba cómo su madre, con solo pasar frente a la tienda, supo que vendían dulces, y además que eran su especialidad.
Carolina: —No sé. Sentí que deberían tener, y que serían delicios