Lo que pasa es que Carolina tenía un pésimo sentido de la orientación - se perdía incluso en callejones pequeños que nunca había visitado, ni hablar de un jardín tan grande como este.
—Mamá, ¿cómo encontraste el camino?
Carolina pareció quedarse sin respuesta: —Yo... no lo sé, mi intuición me dijo que fuera por ahí y pensé en intentarlo... y de alguna manera, funcionó...
—Confiar en mi esposa es el secreto de la vida eterna, ¡je, je! —bromeó Sergio.
Padre e hija lo atribuyeron simplemente a la b