Talia tragó saliva y volteó hacia Lucía, como si la viera por primera vez. —Lucía, ¿no hay nadie más con tu nombre en nuestra facultad?
—¿Eres tonta? —la comisura de los labios de Carlos se crispó. —¿Y tú qué sabes? ¡Esto se llama hacer una suposición audaz con precaución! No quiero emocionarme en vano... —Talia le lanzó una mirada fulminante.
Lucía salió de su aturdimiento y rio suavemente: —Supongo que... ¿no?
—¡Aaaaaah! ¡Entonces tú lo publicaste, ¿verdad?! —Talia saltó—. ¡Dios mío! ¡Mi compa