—¡Oh, vale! ¡Lucía, que te vaya...! —Talia ni siquiera pudo terminar la frase cuando su amiga ya estaba lejos. Se quedó perpleja, ¿tanta prisa tenía? Rara vez la había visto tan apresurada.
Lucía siguió a Daniel fuera del edificio y finalmente lo alcanzó en el camino arbolado. El hombre la miró sorprendido. Ella tomó aire, se calmó y lo miró directamente: —Profesor Medina, ¿tiene algún problema conmigo?
Daniel sintió que su corazón temblaba. No esperaba que ella lo siguiera, y menos aún que le p