La ceremonia de apertura terminó y con ella comenzó oficialmente la vida de posgrado de Lucía. El horario estaba bastante cargado, con clases desde las nueve de la mañana hasta el mediodía.
El primer día, Talia casi llega tarde y apareció directamente en chancletas y shorts. Lucía la miró desconcertada: —Talia... ¿no te olvidaste de cambiarte los zapatos?
—¿Eh? —Talia bajó la mirada hacia sus crocs—. No, son estos mismos, ¿por qué?
—¿Vienes... a clase en chancletas?
—Sí, ¿hay algún problema? En