¿No era suficientemente irónico? Él fue quien la dejó primero, y justo cuando ella estaba aceptando la realidad y comenzando a salir de las sombras, ¿ahora quería arrastrarla de vuelta al pasado? ¿No era eso ridículo?
—Mateo, no vuelvas a buscarme. No me obligues a detestarte.
Su firmeza y determinación fueron como un cuchillo que atravesó toda su confianza y seguridad.
—Luci... no seas así... ¿por favor?
Pero Lucía solo lo miraba con total indiferencia.
—¡He resuelto todos los obstáculos entre