Jenny estaba asombrada. ¡Qué modesta! Roberto no esperaba que una simple cena revelara semejante sorpresa:
—¡Así que tú eres la estudiante que la profesora Navarro siempre menciona con 'tanto pesar'! Increíble... ¿Y quién es tu director de maestría?
—Ana —respondió Lucía.
Roberto dio una palmada:
—¡La vieja debe estar encantada!
Solo Lisa permanecía de pie, su expresión de desafío y superioridad transformándose repentinamente en vergüenza e incomodidad, paralizada sin saber si sentarse o no.
Afo