—Es para lo único que sirves. Aunque ahora seas secretaria o algún día llegues a ser directora ejecutiva, las tareas de la casa seguirán siendo tu principal trabajo, ¡Diana! —dijo Irene con tono burlón.
Diana simplemente bajó la cabeza.
La escoba y el recogedor estaban a sus pies, como si la obligaran a volver al lugar que le correspondía. No como la esposa de Kyle ni como la secretaria de Reginald. Solo como la sirvienta de la casa.
Respiró en silencio y, con la mirada apagada, recogió la es