Capítulo 28. De los nervios
Estaba de los nervios, todavía no me podía creer que Cristian estuviera tan frío conmigo. Aunque me acompañó hasta mi casa, eso significaba que algo le importaba, pero no lo suficiente, no de la manera que yo quería. Menos mal que tenía a mi amigo Erik. En todo este tiempo, se había convertido en una de mis personas favoritas, por su forma de vivir la vida y de sacarme una sonrisa en mis peores momentos.
—Erik, lo siento por molestarte —dije con voz temblorosa.
—Tranquila, para eso están los a