Capítulo 31
Un amanecer maravilloso, sintiendo el calor de sus cuerpos, olvidando el mal momento que habían pasado, Marisol se levantó sintiendo mucho dolor en todo su cuerpo, sin duda fue una noche muy apasionada, decidió tomar un baño y mientras lo disfrutaba, pensó en hacerle una sorpresa a su esposo.
Se arregló y Juan David seguía dormido, beso su espalda y bajó directamente a la cocina, era momento de hacer algo que nunca le había hecho a nadie.
—Chicas, tómense el día libre —las chicas