Dos desafortunados años trascurrieron, el temor y mi incapacidad para actuar como debía me hizo convertirme en alguien vulnerable conllevando a que el daño continuara, con ello, Cinthia y muchas más de sus amigas hicieron lo que quisieron conmigo. Sus agresiones, quemaduras y mordeduras fueron marcas que me perturbaron mentalmente. Desde mi perspectiva empecé a ver el sexo opuesto como un género asqueante, aberrante y perverso.
Afortunadamente, en medio de la desgracia que atravesaba, llame la